Dormir es una de las actividades más importantes para nuestra salud y, sin embargo, también es una de las más infravaloradas. Muchas personas intentan compensar el cansancio con más café, bebidas energéticas o suplementos, cuando en realidad el problema puede estar en algo mucho más básico: no están descansando lo suficiente o no están durmiendo bien.
A menudo pensamos que dormir consiste simplemente en «apagar el cuerpo» durante unas horas. Pero la realidad es muy diferente. Mientras dormimos, nuestro organismo pone en marcha una compleja serie de procesos que son fundamentales para el funcionamiento del cerebro, el sistema inmunitario, el metabolismo, el corazón e incluso el estado de ánimo.
Dormir bien no es un lujo. Es una necesidad biológica.
Tu sistema inmunitario aprovecha la noche para fortalecerse
¿Te has preguntado alguna vez por qué solemos caer enfermos después de épocas de mucho estrés o de dormir mal durante varios días?
La respuesta está en el sistema inmunitario.
Durante el sueño, el organismo produce y regula sustancias que participan en la respuesta frente a virus, bacterias y otros agentes externos. Cuando descansamos menos de lo necesario, nuestras defensas se vuelven menos eficaces.
Por eso las personas que sufren falta de sueño de forma habitual suelen tener mayor riesgo de infecciones respiratorias, resfriados y otros problemas relacionados con la inmunidad.
Dormir bien es una de las formas más sencillas y naturales de cuidar nuestras defensas.
El cerebro aprovecha para ordenar recuerdos
Mientras dormimos, el cerebro continúa trabajando.
Durante determinadas fases del sueño se consolidan los recuerdos, se organizan los aprendizajes y se eliminan conexiones neuronales innecesarias para dejar espacio a nueva información.
Por eso dormir bien mejora:
- La concentración.
- La memoria.
- La capacidad de aprendizaje.
- La toma de decisiones.
- La creatividad.
No es casualidad que después de una mala noche nos cueste más concentrarnos o recordar cosas sencillas.
Las hormonas también dependen del descanso
El sueño participa directamente en la regulación hormonal.
Cuando dormimos poco, aumentan los niveles de cortisol, conocido como la hormona del estrés. Esto puede provocar irritabilidad, ansiedad, cansancio y una peor capacidad para afrontar los problemas cotidianos.
Además, el sueño regula otras hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad.
Por ejemplo:
- La grelina aumenta el apetito.
- La leptina ayuda a sentir saciedad.
Cuando dormimos menos horas de las necesarias, este equilibrio puede alterarse y favorecer que sintamos más hambre durante el día.
Dormir poco también puede influir en el peso corporal
Cada vez existen más estudios que relacionan la falta de sueño con el aumento de peso.
Cuando estamos cansados solemos:
- Comer más.
- Elegir alimentos más calóricos.
- Tener menos energía para realizar actividad física.
- Buscar alimentos ricos en azúcar para obtener energía rápida.
Además, el organismo interpreta la falta de descanso como una situación de estrés, lo que puede alterar el metabolismo.
Por este motivo, cualquier estrategia relacionada con el control del peso debería incluir siempre una buena higiene del sueño.
El corazón también necesita que descanses
Dormir bien beneficia directamente a la salud cardiovascular.
Durante la noche disminuyen la frecuencia cardiaca y la presión arterial, permitiendo que el sistema cardiovascular se recupere del esfuerzo realizado durante el día.
La falta de sueño mantenida en el tiempo se ha relacionado con un mayor riesgo de:
- Hipertensión arterial.
- Enfermedad cardiovascular.
- Diabetes tipo 2.
- Alteraciones metabólicas.
Cuidar el sueño es también una forma de cuidar el corazón.
¿Cuántas horas deberíamos dormir?
Aunque las necesidades pueden variar entre personas, la mayoría de los adultos necesita entre siete y nueve horas de sueño cada noche.
Más importante incluso que la cantidad es la calidad del descanso.
Una persona puede pasar ocho horas en la cama y despertarse cansada si su sueño ha sido fragmentado o poco reparador.
Consejos prácticos para dormir mejor
Algunos hábitos sencillos pueden ayudarte a mejorar la calidad del sueño:
- Mantén horarios regulares todos los días.
- Evita cenas muy abundantes.
- Reduce el consumo de cafeína durante la tarde.
- Limita el uso de móviles y pantallas antes de acostarte.
- Procura que el dormitorio sea oscuro, silencioso y fresco.
- Realiza actividad física de forma regular, pero evita ejercicios intensos justo antes de dormir.
Pequeños cambios sostenidos en el tiempo suelen ofrecer mejores resultados que cualquier solución rápida.
Dormir mejor es invertir en salud
A veces buscamos formas complejas de sentirnos mejor cuando la respuesta está en algo tan básico como descansar adecuadamente.
El sueño influye en nuestras defensas, nuestro cerebro, nuestras hormonas, nuestro peso y nuestra salud cardiovascular. Por eso merece la misma atención que damos a la alimentación o al ejercicio físico.
Si notas que te cuesta dormir, te despiertas con frecuencia o no consigues descansar correctamente, en Farmacia Sada podemos ayudarte a identificar posibles causas y orientarte sobre hábitos, productos o complementos que puedan favorecer un descanso más reparador. Porque muchas veces, sentirse mejor durante el día empieza por dormir mejor durante la noche.
