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Hoy os daremos seis claves para que prolongues tu bronceado a lo largo del verano cuidando tu piel. Hacerlo solo es posible si disfrutas del sol con precaución y moderación y aprendas cómo proteger bien la piel para no correr riesgos innecesarios.

 

1. Elige correctamente el factor de protección que necesitas

En el etiquetado de tu protector solar verás las iniciales FPS (SPF en sus siglas en inglés). Significan Factor de Protección Solar, y el número que muestren establecerá el tiempo máximo que la crema te permitirá estar expuesta al sol sin experimentar quemaduras y previendo el envejecimiento solar prematuro de la piel. Aun así, este tiempo dependerá siempre del fototipo de tu piel. El fototipo es una clasificación de pieles según su sensibilidad al sol y va desde I, en el caso de las pieles blanquecinas o lechosas, a VI para las negras.
Así, por ejemplo, si tienes una piel de los fototipos I o II, tardarás de 2 a 3 minutos en quemarte, pero si te aplicas un protector con FPS 30 estarás protegido entre una hora y una hora y media, puesto que el protector te incrementa en 30 veces el tiempo de resistencia.

 

2. Usa un producto específico para cada parte del cuerpo

En nuestra próxima entrada en este blog os daremos consejos para elegir el mejor protector para casa parte del cuerpo, pero ten en cuenta que no todas las cremas son iguales; las hay específicas para las zonas más sensibles, que tienen un FPS superior y filtros solares físicos -que son más severos-, y otras más generalistas, con filtros solares químicos -que protegen, pero dejan que la piel se broncee- y que se pueden extender por todo el cuerpo. En cualquier caso, debes aplicarlos 30 minutos antes de exponerte al sol.

 

3. Aplica el fotoprotector con regularidad

El hecho de usar un protector no te permite abusar del sol sin límites. Pero además, el protector va perdiendo su acción sobre la piel a medida que recibe los rayos del sol, por lo que es imprescindible reaplicarlo para que su eficacia sea óptima.
Reaplica el fotoprotector después de cada baño o bien, si no te bañas, cada 2 horas.

 

4. Utiliza aftersun después de la exposición al sol.

Las cremas para después del sol son hidratantes, favorecen un bronceado más duradero, evitan picores y tienen efecto calmante y antiinflamatorio. Es importante que las utilices porque tu piel, tras recibir el sol, estará deshidratada y el aftersun le permitirá rehidratarse adecuadamente. Lo ideal es que te apliques la crema aftersun después de una ducha para eliminar el protector solar.

 

5. Cuida tu alimentación y usa nutricosméticos

Protégete desde dentro y prepara tu piel para el sol.
Bebe agua en abundancia para mantener la piel hidratada y elástica. Adicionalmente, complementa la alimentación con nutricosméticos, que son productos que activan la producción de melanina, de vitaminas C, E, D y antioxidantes.
Está demostrado que el uso de nutricosméticos aumenta la protección frente a los rayos solares, aunque tienes que saber que no son una alternativa a los protectores solares, que deberás seguir aplicando.
Lo ideal es que empieces a consumirlos al menos dos semanas antes de exponerte al sol. Además de potenciar el bronceado, lo mantendrás uniforme durante más tiempo.

 

6. No abuses del sol

Por mucho protector que te pongas, no es recomendable exponerse al sol más de tres horas, y menos en las horas centrales del día, que en julio y agosto se extienden desde las 12 hasta las 5 de la tarde.
Por otro lado, recuerda que la presencia de nubes no significa que te vayas a quemar menos. Las nubes no filtran totalmente las radiaciones ultravioletas (UVA), que son las que provocan las quemaduras.

 

¡Disfruta de tu bronceado y cuida tu piel!