Muchas personas asocian las infecciones urinarias al invierno, pero la realidad es que durante el verano aumentan considerablemente las consultas relacionadas con este problema, especialmente entre las mujeres.
El calor, los cambios en los hábitos diarios, la humedad y una menor hidratación crean un escenario perfecto para que aparezcan molestias urinarias que pueden acabar convirtiéndose en una infección.
Conocer las causas y aprender a prevenirlas es la mejor forma de disfrutar de las vacaciones sin sobresaltos.
¿Por qué son más frecuentes en verano?
Existen varios factores que explican este aumento.
Uno de los más importantes es la deshidratación. Cuando bebemos menos agua de la que necesitamos, orinamos con menos frecuencia y la orina se vuelve más concentrada. Esto favorece la proliferación de bacterias en las vías urinarias.
Además, durante el verano pasamos más tiempo en la playa o la piscina, permanecemos con ropa húmeda durante más tiempo y alteramos algunas rutinas de higiene que pueden influir en el riesgo de infección.
El problema de los bañadores mojados
Es una situación muy habitual.
Terminamos de bañarnos y seguimos con el bañador húmedo durante horas mientras paseamos, tomamos algo o descansamos en la playa.
La humedad mantenida en la zona íntima favorece la proliferación de microorganismos y altera el equilibrio natural de la flora protectora.
Por eso, siempre que sea posible, conviene cambiarse por ropa seca después del baño.
Beber agua sigue siendo la mejor prevención
Uno de los hábitos más sencillos y eficaces consiste en mantener una hidratación adecuada.
Beber suficiente agua ayuda a aumentar la frecuencia de la micción, favoreciendo la eliminación de bacterias antes de que puedan multiplicarse.
La sed no siempre es una buena referencia, especialmente en personas mayores, por lo que conviene beber líquidos de forma regular a lo largo del día.
Higiene sí, pero sin excesos
La higiene íntima es importante, pero el exceso de productos puede resultar contraproducente.
Los jabones agresivos o los lavados excesivos pueden alterar la microbiota natural que protege frente a las infecciones.
Lo recomendable es utilizar productos suaves y específicos para la higiene íntima, respetando el equilibrio fisiológico de la zona.
¿Existen personas con más riesgo?
Sí.
Algunas personas presentan una mayor predisposición a sufrir infecciones urinarias recurrentes.
Entre los factores de riesgo más habituales encontramos:
✔ Antecedentes de infecciones previas.
✔ Menopausia.
✔ Diabetes.
✔ Alteraciones de la flora vaginal.
✔ Baja ingesta de líquidos.
En estos casos, las medidas preventivas adquieren todavía más importancia.
Señales de alarma que no debes ignorar
Los síntomas más habituales de una infección urinaria son:
✔ Escozor al orinar.
✔ Necesidad frecuente de ir al baño.
✔ Sensación de vaciado incompleto.
✔ Dolor o presión en la parte baja del abdomen.
✔ Orina turbia o con mal olor.
Si además aparecen fiebre, dolor lumbar, sangre en la orina o malestar general importante, es necesario consultar con un profesional sanitario lo antes posible.
