Cada verano escuchamos el mismo mensaje: hay que usar protector solar. Sin embargo, muchas personas que aplican fotoprotección de forma habitual siguen sufriendo quemaduras, manchas o daños en la piel. ¿La razón? En la mayoría de los casos no se debe al producto elegido, sino a cómo se utiliza.

La protección solar es una de las herramientas más eficaces para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel, las manchas y determinados tipos de cáncer cutáneo. Pero para que funcione correctamente es importante evitar algunos errores muy habituales.

Aplicar menos cantidad de la necesaria

Es probablemente el error más frecuente.

Muchas personas aplican una capa muy fina pensando que es suficiente. Sin embargo, los factores de protección se calculan utilizando una cantidad concreta de producto. Cuando usamos menos, la protección real disminuye considerablemente.

Como referencia:

✔ Para el rostro suele necesitarse una cantidad equivalente a dos líneas de producto sobre dos dedos.

✔ Para el cuerpo completo de un adulto se necesitan aproximadamente 30 ml de protector.

Aplicar poca cantidad puede hacer que un SPF 50 actúe como uno mucho más bajo.

No reaplicar durante el día

Otro error habitual es pensar que una única aplicación por la mañana protege durante toda la jornada.

El sudor, el roce con la ropa, el baño o simplemente el paso del tiempo reducen la eficacia del protector.

Lo recomendable es reaplicarlo:

✔ Cada dos horas.

✔ Después de bañarse.

✔ Tras secarse con una toalla.

✔ Después de practicar deporte.

Olvidar algunas zonas del cuerpo

Las quemaduras suelen aparecer precisamente en las áreas que olvidamos proteger.

Las más frecuentes son:

✔ Orejas.

✔ Cuello.

✔ Empeines.

✔ Cuero cabelludo en personas con poco cabello.

✔ Labios.

✔ Manos.

✔ Escote.

Estas zonas acumulan mucha exposición solar a lo largo de los años y suelen mostrar antes los signos de envejecimiento.

Utilizar un protector solar caducado

Muchas personas recuperan cada verano el protector del año anterior sin revisar la fecha de caducidad.

Con el tiempo, los filtros solares pueden perder eficacia, especialmente si el producto ha estado expuesto al calor dentro del coche o en la playa.

Antes de utilizarlo:

✔ Comprueba la fecha de caducidad.

✔ Revisa el símbolo PAO (meses de uso tras la apertura).

✔ Observa cambios de textura, color u olor.

Pensar que si está nublado no hace falta protección

Las nubes no bloquean completamente la radiación ultravioleta.

De hecho, una parte importante de los rayos UV atraviesa la nubosidad y sigue afectando a la piel.

Por eso es recomendable utilizar protector solar incluso en días nublados, especialmente durante actividades al aire libre.

Creer que una piel morena ya está protegida

El bronceado aporta una protección muy limitada.

Aunque las personas con piel más oscura suelen quemarse menos, siguen siendo vulnerables al envejecimiento prematuro, las manchas y los daños acumulativos provocados por la radiación solar.

La protección solar es necesaria para todos los fototipos.

La mejor crema solar es aquella que utilizas correctamente y de forma constante. Elegir el producto adecuado para tu tipo de piel, aprender a aplicarlo bien y mantener hábitos responsables bajo el sol marcará una gran diferencia a largo plazo. Si no tienes claro qué textura, formato o factor de protección es el más adecuado para ti o para tu familia, puedes acercarte a Farmacia Sada y te ayudaremos a encontrar la opción más cómoda y eficaz para vuestro día a día.