¿Te cuesta volver a concentrarte después de las vacaciones?

Abres el correo. Lees tres mensajes. Empiezas una tarea. Recuerdas otra cosa pendiente. Cambias de ventana. Miras el teléfono. Vuelves al documento inicial y… ¿qué estaba haciendo?

Si durante los primeros días después de las vacaciones notas que te cuesta concentrarte, tranquilo: volver al ritmo habitual requiere cierta adaptación.

Durante las vacaciones modificamos horarios, dormimos de otra manera, desaparecen algunas obligaciones y nuestro cerebro se acostumbra a una rutina diferente. En septiembre pretendemos pasar de ese ritmo a reuniones, correos electrónicos, colegio, horarios, compras y tareas pendientes prácticamente de un día para otro.

No siempre necesitamos “algo para tener más energía”. En muchas ocasiones necesitamos recuperar nuestros ritmos.

No intentes resolver septiembre el primer día

Uno de los errores habituales después de las vacaciones consiste en querer ponerse al día inmediatamente con todo.

Una bandeja de entrada llena y una larga lista de pendientes pueden generar sensación de saturación antes incluso de empezar.

Puede resultar más efectivo establecer prioridades:
• ¿Qué necesita resolverse hoy?
• ¿Qué puede esperar hasta mañana?
• ¿Qué tarea requiere realmente toda mi atención?
• ¿Qué puedo agrupar para hacerlo de una sola vez?

Organizar el trabajo reduce la cantidad de decisiones que tenemos que tomar constantemente y facilita concentrarnos en una tarea concreta.

La multitarea no siempre nos hace más productivos

Responder un correo mientras participamos en una reunión, revisamos un mensaje del móvil y pensamos en la siguiente tarea puede hacernos sentir muy ocupados.

Pero estar ocupado y estar concentrado no son exactamente lo mismo.

Cada cambio de tarea exige que nuestra atención se reajuste. Cuando repetimos ese proceso continuamente podemos terminar el día agotados y con la sensación de no haber terminado nada.

Reservar periodos concretos para determinadas tareas y reducir las interrupciones puede ser mucho más efectivo.

Tu teléfono también compite por tu atención

No hace falta estar utilizando el móvil constantemente para que interfiera. Una notificación, una vibración o simplemente ver iluminarse la pantalla puede romper nuestra concentración.

Durante las tareas que requieren mayor atención podemos silenciar notificaciones, mantener el teléfono fuera de nuestro campo de visión o establecer momentos concretos para consultar mensajes.

Parece un cambio insignificante, pero puede ayudarnos a recuperar periodos de concentración más largos.

Dormir poco se nota al día siguiente

Septiembre suele traer consigo otro pequeño problema: seguimos manteniendo algunos horarios del verano mientras el despertador ya ha recuperado el horario laboral.

Dormir menos de lo necesario afecta a la atención, la memoria y el rendimiento durante el día.

Recuperar una hora regular para acostarnos, reducir progresivamente la actividad al final del día y limitar las pantallas justo antes de dormir puede facilitar la adaptación.

El café ayuda, pero no sustituye al descanso.

Comer para mantener la energía, no para perseguirla

Cuando estamos cansados es fácil recurrir continuamente al café, bebidas energéticas, dulces o pequeños picoteos buscando un impulso rápido.

Sin embargo, para mantener un buen rendimiento durante el día resulta más interesante recuperar una alimentación regular y equilibrada.

Frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, huevos, pescado y otras fuentes de proteínas pueden formar parte de una alimentación variada que aporte los nutrientes que nuestro organismo necesita.

También debemos recordar algo especialmente sencillo: beber agua.

Incluso una hidratación insuficiente puede contribuir a que aparezcan cansancio, dolor de cabeza o dificultad para rendir con normalidad.

Muévete, aunque tengas mucho trabajo

Cuando la agenda se llena, el ejercicio suele ser una de las primeras cosas que eliminamos.

Precisamente cuando pasamos muchas horas sentados puede venirnos bien introducir pequeñas pausas para levantarnos, caminar o estirar.

No es necesario convertir cada pausa en un entrenamiento. Dar un pequeño paseo, utilizar las escaleras o levantarse periódicamente del escritorio ya rompe largos periodos de sedentarismo.

Además, reservar tiempo para realizar actividad física de manera regular beneficia tanto a nuestra salud física como al bienestar mental.

¿Necesito vitaminas para recuperar la energía?

Es una pregunta muy habitual después del verano.

Los complementos alimenticios pueden ser útiles en determinadas situaciones, especialmente cuando existe una necesidad concreta o una deficiencia identificada. Pero tomar un multivitamínico no compensa dormir cinco horas, alimentarse mal o vivir permanentemente estresado.

Antes de elegir un suplemento conviene valorar qué nos está ocurriendo realmente y comprobar que sea adecuado teniendo en cuenta nuestra alimentación, situación personal y posibles medicamentos.

Y, sobre todo, no normalices un cansancio que no desaparece.

Si la falta de concentración, la apatía o el agotamiento persisten durante semanas, empeoran o interfieren claramente en tu vida cotidiana, es recomendable consultar. Detrás del cansancio pueden existir desde problemas de sueño hasta déficits nutricionales u otras causas que necesitan valoración.

En Farmacia Sada podemos escucharte, ayudarte a revisar tus hábitos y orientarte sobre complementos cuando realmente puedan tener sentido.

Volver de vacaciones no requiere recuperar el 100 % de nuestro ritmo en 24 horas. A veces, unos días de adaptación, algo de organización y volver a cuidar lo básico son exactamente lo que necesitamos para poner septiembre otra vez en marcha.