Vuelta al cole sin compartirlo todo: cómo reducir los contagios en casa
Mochila preparada, libros nuevos, horarios otra vez en marcha… y, unas semanas después, aparece el primer “mamá, me duele la garganta” o “creo que tiene piojos”.
Septiembre supone el regreso a las aulas y también a muchas horas de convivencia en espacios cerrados. Los niños juegan juntos, comparten materiales, se abrazan, tosen, estornudan y se llevan las manos a la cara constantemente. Es completamente normal que determinados virus y otros problemas transmisibles encuentren un escenario estupendo para circular.
Evitar todos los contagios es imposible y tampoco necesitamos convertir la vuelta al cole en una operación de desinfección permanente. Lo que sí podemos hacer es incorporar algunos hábitos sencillos que reduzcan riesgos.
Lavarse las manos sigue siendo uno de los mejores aliados
Puede parecer demasiado básico, pero funciona.
Enseñar a los niños a lavarse correctamente las manos ayuda a reducir la transmisión de numerosos microorganismos.
Hay algunos momentos especialmente importantes:
• Antes de comer.
• Después de ir al baño.
• Al llegar a casa.
• Después de sonarse la nariz.
• Tras toser o estornudar sobre las manos.
Agua y jabón son suficientes en la mayoría de las situaciones. No necesitamos utilizar continuamente productos antibacterianos ni obsesionarnos con esterilizar todo aquello que toca un niño.
La higiene tiene que convertirse en un hábito, no en una fuente de preocupación.
Hay cosas que es mejor no compartir
Compartir está muy bien, pero no absolutamente todo.
Botellas de agua, vasos, cubiertos, bálsamos labiales, cepillos de dientes, toallas o determinados objetos personales es mejor que tengan un único dueño.
También podemos enseñar a los niños a cubrirse la boca y la nariz con la parte interna del codo cuando tosen o estornudan, en lugar de hacerlo directamente sobre las manos.
Son gestos pequeños que, repetidos cada día, ayudan mucho más que algunas medidas complicadas.
¿Y los famosos piojos?
Los piojos no vuelan ni saltan. Se desplazan principalmente mediante el contacto directo entre cabezas, algo especialmente fácil durante los juegos infantiles.
Conviene revisar periódicamente el cabello, sobre todo detrás de las orejas y en la nuca, si sabemos que existen casos en el colegio.
Encontrar un piojo no significa que exista falta de higiene. Pueden aparecer en cualquier familia.
Lo importante es utilizar correctamente el tratamiento indicado, seguir sus instrucciones y revisar el cabello para retirar liendres cuando corresponda. Utilizar tratamientos antipiojos de manera preventiva sin que exista infestación no suele ser una buena estrategia.
Cuando llega la gastroenteritis a casa
Vómitos y diarrea también son frecuentes entre los pequeños y algunos microorganismos responsables pueden propagarse con mucha facilidad.
Aquí cobra todavía más importancia el lavado de manos con agua y jabón, especialmente después de ir al baño, cambiar pañales y antes de preparar alimentos.
Si el niño presenta vómitos o diarrea, debemos vigilar especialmente la hidratación. Boca seca, pocas ganas de orinar, ausencia de lágrimas al llorar, somnolencia inusual o decaimiento pueden indicar que está perdiendo demasiado líquido.
No todos los mocos necesitan medicamentos
Este punto merece recordarse cada septiembre.
Los resfriados son generalmente infecciones víricas y los antibióticos no actúan contra los virus. Tampoco debemos administrar medicamentos a los niños por nuestra cuenta simplemente porque funcionaron en una ocasión anterior.
En muchas situaciones, mantener una buena hidratación, realizar lavados nasales cuando sean necesarios y favorecer el descanso puede ayudar a sobrellevar las molestias.
Si existe fiebre persistente, dificultad respiratoria, decaimiento importante, problemas para beber o cualquier síntoma que nos preocupe, debemos consultar con un profesional sanitario.
Dormir también forma parte de la prevención
La vuelta al cole cambia bruscamente los horarios de muchas familias. Después de semanas acostándose más tarde, pretender recuperar la rutina de un día para otro puede resultar complicado.
Adelantar progresivamente la hora de dormir y recuperar horarios regulares facilita la adaptación.
El descanso, una alimentación variada, la actividad física y una correcta hidratación forman parte del cuidado general de la salud infantil. No necesitamos buscar continuamente productos que prometan “reforzar las defensas” si un niño sano mantiene unos buenos hábitos.
Y cuando aparezca la primera consulta de la temporada —porque probablemente aparecerá—, podemos valorar cada situación con tranquilidad.
En Farmacia Sada podemos ayudarte con las dudas habituales de la vuelta al cole: higiene nasal, cuidado de la piel, piojos, hidratación ante una gastroenteritis o uso correcto de medicamentos y productos infantiles.
Porque septiembre puede traer algún que otro estornudo de vuelta a casa, pero también podemos ponérselo un poquito más difícil.
